NOCHE DE VILLANCICOS
¡Noche de villancicos, noche santa!
Todo es verso, que sólo sea poesía
para cantar al Niño
que vive en la luz eterna
y en el eterno silencio.
Bebamos de la copa del amor,
que sólo el amor con amor
nos resucita la familia de Nazaret.
Vayamos hasta el cielo
y veamos lo que ha sucedido.
María calla. Ella no tiene palabras.
José oculta sus lágrimas. No tiene verbo.
El Universo radiografía el verso.
La tierra se estremece
y mece como un mar alegrías que acunan.
Se me ocurre compartir,
que bajo esta honda quietud,
dejemos abierto el corazón de niño
para que el Niño nos sonría.
Y que tomemos la alegría como horizonte,
y el horizonte como belleza de Dios,
y Dios nacerá como nació en Belén,
para todas las familias en familia
y para todo el mundo en este mundo
que es de todos y de nadie. ¡Arriba los corazones!.
...y ¡Feliz Navidad!.