Templo de Santa Ana. Iglesia del Lugar Bajo (siglo XVI)

Los orígenes de esta Iglesia hay que enclavarlos en el primer tercio del siglo XVI, aunque su construcción se prolonga a la segunda mitad del siglo. Es de estructura mudéjar completada con elementos decorativos de estilo renacentista. Destaca especialmente el retablo de la Capilla Mayor, erigido en honor de Santa Ana, hasta el punto de que Gómez-Moreno Calera lo califica como el mejor de la provincia en su centuria.
La Iglesia se erigió sobre un pequeño espacio religioso que sustituía a una antigua Mezquita. Durante algún tiempo la Mezquita se utilizó como Iglesia, pero debido a su pequeñez o arruinarse a poco de su edificación, ya que se decide la nueva y actual construcción que tiene lugar entre 1560-65. Su construcción duraría hasta 1565.Entre las personas que intervienen en su edificación hemos de destacar a Alonso Villanueva como maestro albañil, Andrés Madrid como el cantero que realiza las portadas y a Diego de Morales, el encargado de las obras de carpintería y armaduras, como los artesonados moriscos que cubren la nave y la Capilla Mayor. Gabriel Gozón realiza las barandas del altar y demás herrajes, dando los azulejos y aliseres Antonio Tenorio.
La Iglesia de Santa Ana se levanta con las aportaciones económicas de sus feligreses, de ahí su sencillez, aunque también el carácter de heredad que tiene para sus habitantes. La Iglesia es modesta y bien proporcionada. Consta de una nave rectangular, sin capillas, con coro a los pies del cancel y cubierta con armadura de limas mohamares con seis tirantes de sencillo lazo y canes de acanto; el almizate lleva decoración de lazo de ocho y pinas democarábes en el centro y a los pies, los faldones quedan lisos y los papos perfilados.
En su exterior domina la austeridad. Presenta dos portadas de cantería, una a los pies con arco de medio punto con ménsula de acanto, entre pilastras cajeadas-dóricas que están coronadas por un entablamiento completo y clásico con dentículos; la otra portada lateral presenta el mismo esquema expuesto pero con una cartela encima del entablamiento ribeteada con rollos de cuero, en la que se lee la inscripción: "HAEC EST DOMUS DOMINI ET PORTA COELI". Dichas portadas, aunque sencillas, destacan por su clasicismo y proporción, siguiendo los modelos utilizados por Diego de Siloé en las ventanas de la Catedral.
La torre a la izquierda de la cabecera es de ladrillo lucido, tiene cuerpos lisos y campanario con vanos rendidos rectangulares en sus cuerpos y de medio punto en el campanario.
CAPILLA MAYOR. A la que se pasa desde la nave, mediante un arco toral de medio punto, es rectangular. Al igual que la nave, su artesonado consta de una armadura ochavada y apeinazada, el almizate tiene dos piñas doradas. Preside esta Capilla Mayor un valiosísimo retablo, verdadera reliquia de la profusa retablística de nuestro Renacimiento post-machuquiano, siendo uno de los mejores conservados de la provincia granadina. Su estado en la actualidad tras la restauración de 1981 es excelente.
Fue trazado por Juan de Maeda en 1567, haciendo la talla y ensamblaje Tomás de Morales, que moriría a los dos años, terminándolo su viuda que lo entregaría sin duda a otro maestro. La escultura corrió a cargo de Diego de Pesquera. Las pinturas, dorado y estofado corrieron a cargo de Juan de Palenque y Miguel Leonardo, haciendo el primero la calle derecha y el segundo la izquierda y Miguel López, maestro dorador, colaboraría con ellos en el dorado de la estructura.
Está erigido en honor de Santa Ana, advocación que da titularidad al mismo. El retablo está realizado sobre madera de pino de Flandes, profusamente decorado, dorado y policromado. Está dividido en dos pisos y tres calles, elevado sobre un estrecho banco y coronado por ático. En su conjunto se constituye como una obra muy representativa de gran calidad artística del Renacimiento español, mas bien del plateresco, con abundancia de adornos tanto vegetales como mitológicos. Sus columnas, jónicas abajo y corintias encima son estriadas en los dos tercios.
Como dijimos, Palenque se encarga de las pinturas del lado izquierdo, de este modo, en el rectángulo del banco representa el tema de los Desposorios de la Virgen y en el primer piso pinta la Epifanía. En el espacio superior el lienzo representa a la Anunciación, donde la Virgen se nos muestra llena de recogimiento y orante, se ve visitada por el Ángel San Gabriel dotado de un cetro en su mano izquierda, manifestando su soberanía. Por último Palenque dedica un tondo a san Juan Bautista representado por libro y cordero, como Precursor de Cristo, tema muy reiterado en el siglo XVI.
Miguel Leonardo en el lateral derecho pinta escenas donde podemos apreciar en el banco del retablo la Presentación del Niño en el Templo. En el lugar inmediato superior el tema de la Circuncisión y en el superior a este último, la escena de la Natividad. En ella aparece el trío de la Sagrada Familia con clara influencia de los Maestros italianos. Es difícil de tratar las figuras del fondo que están influidas por Miguel Ángel.
Termina esta calle con otro tondo dedicado a San Juan Evagelista, simbolizado por el águila de la visión apocalíptica, rodeado de una luz divina y en actitud de escribir.
Los dos Maestros mencionados continúan la Escuela manierista granadina irradiada por Machuca, donde los preceptos y formas rafaelescas tuvieron gran predicamento.
Como ya hemos expuesto anteriormente Diego de Pesquera es solicitado como escultor de este retablo siendo su aportación quizá su obra cumbre como artista, aunque ya había realizado algunas obras en la Catedral de Granada como el Grupo de Santa Ana. La Virgen y el Niño y los relieves de San Pedro y de San .Pablo de su portada.
Pesquera se encarga de ejecutar la calle central del retablo realizando una tabla excepcional (147x100), en su policromía modelado y clasicismo, que lamentablemente se encuentra en la actualidad en el Museo Metropolitano de Nueva York (fue comprada por 1881 por Helen Hay Whitney, la cual a su vez la regaló en 1934 a dicho museo neoyorquino).
En esta tabla contemplamos a la Sagrada Familia a la izquierda y a San Joaquín y Santa Ana a la derecha, uniendo los dos bloques compositivos la mano del Niño que se une con la de San Joaquín. El Niño que situado sobre el regazo de la Madre, deja el pecho para volver la mirada hacia el público, destaca por su magnitud, tal vez para destacar su divinidad. Santa Ana, anciana, arropada en su manto, en primer plano y los Santos Varones detrás. Destaca la cabeza de María por su clasicismo, artificiosamente envuelta en un velo, cuya lozanía contrasta con la ancianidad de Santa Ana. La armonía del conjunto es admirable. Todo está estofado, resaltando el plegado de los paños que acentúa la anatomía de sus cuerpos, concebidos en grandes volúmenes.
Entre las influencias que tuvo Diego Pesquera para crear esta obra están o podemos citar la de Miguel Ángel, Diego de Siloé y Andrea Sansovino.
En la actualidad el lugar de esta tabla está ocupada por un manifestador dorado en su totalidad, cubierto de una decoración geométrica y vegetal. Es del siglo XVIII, por tanto de un estilo muy distinto del retablo. Haciendo fondo de dicho hueco hay una tela adamasquinada y dorada de color turquesa. Este retablo es una donación de Francisco Beteta, beneficiado de Ugíjar de la Vega.
En el piso superior, es decir en el segundo piso, encontramos la tabla central que representa el abrazo de San Joaquín y Santa Ana en la puerta áurea (136x100). Las figuras están en pleno movimiento cuando avanzan para fundirse en un abrazo. Un pequeño ángel vuela sobre ellos y les une sus cabezas. La escena ubicada bajo un arco dorado representa la Milagrosa Concepción de Santa María.
Destaca el movimiento del conjunto de las figuras y el grado de naturalismo con que la expresa. Su policromía no respeta los colores con los que normalmente se pinta a Santa Ana, rojo y verde (Amor divino e inmortalidad), sino que la representa en azul y amarillo, que simbolizan el amor celestial y la divinidad.
En la parte inferior de esta tabla llama la atención la presencia de un "perrito" que en realidad es un batracio que es símbolo de purificación en la tradición cristiana.
Ambas tablas, la de la Sagrada Familia con san Joaquín y Santa Ana y la que representa el abrazo en la puerta dorada son las dos obras maestras de Diego de Pesquera, sin embargo no podemos dejar de citar por su gran valía las tallas del Calvario y el Sagrario que a continuación relatamos.
En la coronación del retablo nos encontramos con la típica escena del Calvario. Junto al Crucificado se encuentran las tallas de María y de San Juan, que con la mirada hacia arriba contempla el drama. Ambas esculturas miden aproximadamente ochenta centímetros de altura.
Las cuatro figurillas del sagrario realizadas por Diego Pesquera miden veintinueve centímetros de altura. Están colocadas en sus respectivas hornacinas policromadas con riqueza de oros. Sus nombres quedan recogidas en sus correspondientes basamentos. San Pedro y Santiago en el lateral derecho y Santo Tomás y San Pablo en el lado izquierdo, todos con libros excepto la imagen de San Pablo. En general el conjunto pictórico no llega al valor artístico que tienen la escultura de este retablo.
En la pared sobre la que está este retablo, existe dando fondo y bordeando a cierta distancia a todo su conjunto, una pintura al temple que se extiende por encima de la coronación hasta el nivel inferior del basamento y que representa un bello manto real de arminio con flecos dorados en todo su contorno y cordones dorados en su zona superior con localización en el centro y a ambos lados. Esta pintura hace aún más ostentosa la calidad artística del retablo aumentando su grandiosidad no solo en extensión sino en belleza.
El frontal de la mesa de la Capilla Mayor es de mármol blanco, negro y rosa, teniendo unos dibujos representando diversos elementos de la Pasión bordeado por una bella cenefa. En el centro de este frontal hay una estrella de ocho picos en mármol negro con un círculo en mármol blanco, el centro que está ocupado por las letras IHS ("I": Iesus (Jesús), "H": Hominum (de los hombres), "S": Salvator" (Salvador) = Jesús, Salvador de los hombres) con una cruz sobre la H, en mármol negro.
A ambos lados de la estrella de ocho picos hay sendos jarrones de mármol blanco con azucenas (símbolo de la pureza) hecho en mármol negro.
En el arco toral en su cara interna es decir en la zona que es contigua a la Capilla Mayor hay en su punto mas alto una pintura enmarcada con la siguiente inscripción: "primera restauración de esta Iglesia el año 1882. Siendo Arzobispo Mozón y Martín y cura párroco don Miguel Martín y Linares."
El suelo de la Iglesia es de losas de mármol blanco y gris de Sierra Elvira de tamaño de 40x40 cm. Cinco son los peldaños de la escalera de mármol gris que da acceso al presbiterio de la Capilla Mayor.
RETABLOS.
En la nave longitudinal podemos encontrar varios retablos laterales, barrocos, con diferente calidad aunque inferiores al que preside este templo.
Entre los del lado derecho contiguo a la Capilla Mayor cabe destacar el que preside la imagen del "Señor de la Expiración". Es una talla del siglo XVII que cuenta con la fe y devoción de todos los católicos del lugar.
Es un retablo barroco con bellas y decoradas columnas salomónicas, capiteles jónicos y encima de cada una de ellas un ángel. El retablo está primorosamente tallado y dorado en oro con fondos marrones, coronado por un remate del mismo estilo que el resto y ocupando el punto más alto por un bello angelito.
A cada lado del Cristo de la Expiración en zona baja pero encima del basamento, hay dos imágenes, una de Santa Rita y otra de San Francisco.
El referido basamento conjuga en talla y color con lo ya relatado y en el centro de éste hay un Sagrario en cuya portada hay un lienzo en el cual se representa una escena religiosa.
El frontal de mesa de altar es igualmente semejante a lo ya expuesto. En resumen afirmamos que impresiona por su calidad, talla y dorado, así como por el conjunto armonioso y decorativo del retablo y esculturas religiosas.
En honor del Señor de la Expiración se celebra cada año las fiestas del mes de septiembre y en las que con motivo de la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre), es sacado en procesión por las principales calles del pueblo.
Segundo Retablo.
Al lado del ya expuesto y en dirección hacia el cancel de entrada, está el de Nuestra Señora del Rosario. Retablo barroco, con diversos elementos decorativos, resaltando el blanco como color básico y en los tallados de hojas y flores y demás elementos decorativos el dorado. En esto hace una conjunción armoniosa y bella. No tiene mesa de altar.
Tercer retablo.
A continuación del anterior y en la misma dirección, está este retablo barroco con columnas estípites en cuya hornacina central está la imagen de San Sebastián! patrón del pueblo. Es una talla algo menos alta que el de una persona normal. Esta imagen es sacada en procesión en su festividad del mes de enero.
El retablo está policromado en color ocre, claro y oro y rematado en su punto más alto por los tres clavos de la Pasión.
Cuarto retablo.
Está dedicado a San José. Esta imagen es sencilla, humana y de expresión tranquila. El retablo igualmente que los anteriores es barroco, pero un barroco más primitivo, es decir, en su primera fase, es por tanto en su talla del estilo más sencillo. Está en su color natural, sin policromías sobrepuesta. No tiene mesa de altar. Está rematado con la figura de un ángel.
LADO IZQUIERDO
Justo al lado de la Capilla Mayor hay un bello retablo barroco con columnas estípites de un color blanco crema de fondo y con dorado y pintura de flores, y frutas en su color natural.
En el centro hay hornacina acristalada que alberga en su interior una imagen de la Virgen Dolorosa del más puro estilo granadino. Su expresión es triste, pensativa y con una miradas hacia el suelo, ojos enrojecidos y con las manos juntas acogiendo los tres clavos de la Pasión.
Un manto negro de terciopelo con un rico bordado en oro, cubre su cuerpo, así como una corona de plata sobre su cabeza.
El frontal de la mesa de altar, es de madera si bien está pintado imitando mármol con signos religiosos alusivos a la Pasión muy igual al del altar de la Capilla Mayor.
A los pies de la Virgen se lee la siguiente inscripción: "costeado don Dionisio Junco y de Junco.1862"
Segundo retablo.
En dirección hacia el cancel de entrada y al lado del anterior vemos un retablo barroco policromado en blanco y oro, presidido por una imagen de la Inmaculada con expresión de niña, mirada hacia la derecha y manos juntas teniendo en su base un conjunto de cabezas de ángeles. Cubre su cuerpo con un manto azul cobalto y bordes dorados.
Tercer retablo.
Es el último de este lado, barroco como los anteriores y tallado en madera conservando su color natural que con la pátina del tiempo ha adquirido belleza y aspecto muy agradables.
La imagen que lo preside es la de Nuestra Señora del Carmen. Este retablo está rematado en su zona ática con un jarrón portando flores.
PATRIMONIO
En la nave de este templo hay una imagen de Cristo yacente, dentro de una urna de madera y cristal, coronada por un ángel de metal dorado que porta en su mano izquierda una bandera blanca. Este paso es de época contemporánea, desconociéndose su autor.
Distribuido por la Iglesia hay varios cuadros con motivos religiosos pintados sobre lienzo al óleo, procedentes de la escuela granadina. Así como diversas imágenes interesantes como un Cristo de pasión en una pequeña urna barroca, imágenes de Santa Ana, S. José, S. Francisco,etc.
Hay una lámpara de hierro forjado y dorado de forma redonda que mide unos ciento treinta centímetros de diámetro. Ha sido confeccionada y donada por don José Illescas Herraz, contemporáneo nuestro. Juega los claros con siluetas metálicas que representan signos eucarísticos y en el centro una paloma representando al Espíritu Santo.
Un numeroso juego de tulipas de cristal blanco con bordes rizados completa su conjunto que a pesar de ser confeccionada en el año 2000, se engloba perfectamente dentro del estilo de la Iglesia. Está instalada justo en la zona límite de nave y Capilla mayor.
Completando el patrimonio hay un juego de cálices de plata. Una custodia de plata del siglo XVIII de 70 cm. de altura. Dos copones de plata del siglo XVIII, varias crismeras y un portaviáticos en forma de corazón. Todo ello de plata.
Seis candelabros de plata de 80 cm de altura, dos ciriales y una cruz parroquial, todo de plata.
El templo de Santa Ana fue restaurado por segunda vez en 1981 por el Instituto Nacional de Restauración y quiere ser reseñado dentro del Catalogo de "Bienes de interés cultural" por la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura y de la Junta de Andalucía.