LAS IGLESIAS DE LOS OGÍJARES: HISTORIA, DESCRIPCIÓN, ANÁLISIS Y ESTADO

DE CONSERVACIÓN

 

 

Por JAVIER GÓMEZ-MORENO LÓPEZ

 

 

INTRODUCCIÓN: LAS IGLESIAS DE LOS OGIJARES EN EL CONTEXTO DEL

MUDEJAR GRANADINO

 

El mudéjar granadino, aunque similar al español, tiene un estilo peculiar y autóctono de nuestra provincia. Este estilo queda patente en diversas obras conservadas en todo el territorio.

La aportación del arte mudéjar es muy variada e importante. Quizás su mejor y más clara manifestación sea lo que se denomina "carpintería de lo blanco", es decir, las ricas armaduras que cubren tanto los edificios religiosos, ya sea conventos, iglesias parroquiales o ermitas, como los edificios públicos y privados. Pero no sólo es de reseñar las armaduras, puesto que los muros que soportan dichas cubiertas, los espacios diáfanos que conforman las pequeñas capillitas y los elementos decorativos, forman un todo de pequeña complejidad pero gran belleza. En muchos casos la elección de un tipo de cubierta determina la distribución de la planta: machones, espacios, naves, etc.

La técnica constructiva mudéjar viene definida esencialmente por la albañilería y la carpintería, más el complemento cerámico. Se puede considerar que en el mudéjar granadino va a ser fundamental el tratamiento dado a algunos elementos como son los muros, las columnas, los pilares, y los pies derechos, que descargan arcos, armaduras, balcones, aleros, zapatas y canes, de formas muy variadas e interesantes.

El muro suele estar resuelto de tres formas u "opus" diferentes: el muro de mampostería, el muro latericio puro (todo de ladrillo), o el mas frecuente de rafas y cintas de ladrillo que encierran cajones de tapial o mampostería. En todo caso, estos tipos de muros no constituyen un procedimiento exclusivo en los edificios mudejares sino que, en los de tradición occidental cristiana, se imponen como alternativa al muro de cantería, independientemente de estar luego cubiertos por bóvedas o porarmaduras. El modulo utilizado para establecer el grosor de estos muros será el ladrillo, que mide por termino medio 29-30 cm de largo, por 14-15 cm de ancho y 4-5 cm de grueso. El empleo del ladrillo como elemento básico constructivo sirvió para regular las dimensiones de los muros en las distintas partes de los edificios, de manera que los cimientos debían de tener como mínimo 4 ó 5 ladrillos de grueso, las paredes de los cuerpos y cabecera de los templos tenían habitualmente 3 ladrillos y las paredes de los muros altos como: torres, habitaciones, sacristías, etc., 2 ladrillos; también para los arcos de ladrillo constituía su medida proporcional (uno, uno y medio o dos). En el caso que nos atañe, que es las iglesias de los Ogíjares, se cumple esta característica de grosor de los muros del cuerpo, cabecera y torre, según lo expresado. La disposición habitual de estos ladrillos va a ser de tandas superpuestas todas a soga o todos a tizón, forma que recibe el nombre de aparejo inglés. Los cajones se hicieron al principio de tapial, pero al hacerse "de tapias muertas", con más tierra que cal, se deterioraron rápidamente, por lo que en el ultimo tercio del siglo se va a generalizar el cajón de mampostería porque aunque era un poco más caro de realizar lo compensaba al ser más resistente. En estas iglesias de Ogíjares en ambos casos son del tipo primero, es decir de cajones de tapial aunque el enlucido actual impide la observación y comprobación directa.

En cuanto a los soportes exentos, podemos considerar como mudejares algunas columnas nazaríes que esporádicamente se usan en la arquitectura domestica, muchas son reutilizadas, aunque la mayoría de las que se hicieron nuevas se hicieron con un estilo corintio simplificado. Más abundantes son los pilares de ladrillo, bien ochavados, redondeados o rectangulares que soportan las galerías de las viviendas. Son de destacar los que soportan los arcos de las iglesias de tres naves, que son de clara estirpe medieval; estos pilares y arcos siempre aparecen enlucidos, salvo el caso clasicista de la iglesia de Colomera. Pero la aportación mas variada y significativa son los pies derechos y las zapatas que los coronan, con formas muy diversas herencia de muchas culturas y tradiciones (goticistas con forma de quilla o proa de barco, o los zoomorfos, los renacentistas de acantos, los clasicistas de cartela o cartones, hasta los barrocos de bocelillos, de perfil en Y, etc.). Junto a las zapatas, serán elementos de singular variedad y belleza los canecillos que recorren los aleros y galerías de las viviendas y palacetes moriscos. En cuanto a estos canes, es interesante reseñar que en el caso de las armaduras de las iglesias de Ogíjares, la del lugar Alto, por ser muy antigua, los tiene de tradición gótica, mientras que los del lugar Bajo lo son de acanto, al modo renacentista. En cuanto a los arcos, los mas puramente mudéjares son los angrelados de origen nazarí pero que casi los vamos a encontrar solo en la arquitectura privada (pórticos y acceso a habitaciones), siendo los grandes arcos de los templos de claro origen gótico y renacentista, apuntados al principio y de medio punto en los edificios levantados a partir de los años 1540-50, sin unos limites precisos.

Pero serán las cubiertas las que mejor reflejen la maestría de los artífices granadinos, no encontrando en otra zona mayor cantidad, diversidad y riqueza de armaduras. Tanto en los templos, en sus distintos espacios y dependencias, como en los edificios civiles serán los techos de madera de distintas formas y distintas técnicas. No van a existir, sin embargo, las formas abovedadas ni copulares de albañilería de origen islámico (el precedente de la ermita de San Sebastián no tendrá repercusión posterior en Granada), ni siquiera las gallonadas o esquifadas que podemos admirar en la Alambra, que pone de manifiesto la poca permeabilidad de lo nazarí en nuestras formas decorativas. Estas armaduras están definidas por tres componentes esenciales: estructura, decoración y policromía. La asociación de estos tres elementos es total e indisoluble y en su perfecta conjunción manifiestan la singularidad de estas demostraciones de estructura, línea y color. La variedad de lazos nos lleva a ver: de ocho sencillo, el de diez (lefe), doce, hasta las que su decoración arranca de enormes medias ruedas de veinticuatro, como en San Pedro, Santiago o Santa Ana. La zona granadina será especialmente pródiga en armaduras policromadas y se desprende de la documentación conocida que en las primeras décadas no se entendía el juego de perfiles y tablazones sin el obligado complemento del color. En nuestro caso, la iglesia del lugar Alto, todavía ofrece restos de una primitiva policromía muy elemental, imitando en el perfilado de los pares y tirantes un dibujo como de taracea.

Las techumbres de madera van a constituir un amplio repertorio que de forma sintética podemos resumir en: alfarjes, taujeles (poco frecuentes en nuestra geografía), armaduras de lima bordón y mohamares, ochavadas, octogonales y copulares de 17 paños. Los edificios nazaries conservados ofrecen unas armaduras delicadas, con ausencia de cuadrales y los tirantes (cuando los hay) son muy finos y sin canes, que no son compatibles con las grandes armaduras del XVI. Aunque todavía hay importantes dudas sobre este aspecto, parece claro que así como la herencia del adorno y el gusto por estas armaduras adornadas con lazos múltiples, las soluciones estructurales son derivación

de la carpintería cristiana, según Enrique Nuere.

Caso singular lo constituyen las armaduras alveoladas, organizadas con cuadrifolios abovedados y ensamblados, que se manifiestan con especial sutileza en la capilla mayor de la iglesia del convento de la Merced (actualmente montada en los nuevos museos de la Alhambra), presbiterio de Santa Isabel la Real y parte de la capilla mayor de la iglesia de Santiago de Guadix. Más extrañas son las de media naranja o las de mocárabes, que exclusivamente se van a realizar como reparación de otras anteriores en los pabellones del Patio de los Leones y en la Sala de los Ajimeces, esta ultima de yeso.

Asi, pues, podemos considerar que las dos iglesias de los Ogíjares se ajustan y forman parte de esa tradición mudéjar, que desde el siglo XII se extiende por la arquitectura española como una forma personal y diferente de integrar tradiciones formales de gran virtuosismo estético con una clara efectividad constructiva, cuya gran ventaja viene derivada de su bajo coste, el cual viene motivado por el aprovechamiento de los materiales del terreno y una mano de obra especializada local.

A pesar de su relativa modestia, las dos iglesias pertenecen a dos momentos importantes de la arquitectura mudéjar granadina. La del lugar Alto, pertenece a la primera etapa reconstructiva, siendo una de las primeras en construirse en la diócesis, como lo atestigua la presencia de los canes de tracería gótica y el escudo del arzobispo Antón de Rojas, que estuvo en Granada entre los años 1508 y 1523, junto al de los Reyes Católicos. La del lugar Bajo, pertenece a la etapa de madurez, correspondiente a los años 1540-68, en la que además de resolver los problemas puramente funcionales del templo para celebrar la liturgia cristiana se completan con algunas portadas en piedra, siguiendo modelos clásicos, en los que es presumible pensar en diseños de Juan de Maeda, o las buenas armaduras, sobre todo la de la capilla mayor (en realidad las dos capillas mayores deben pertenecer a un mismo momento), o los mensulones de las comisas. Hay muchas iglesias en las poblaciones vecinas que presentan soluciones constructivas y armaduras relacionadas con las de estas iglesias.

Esta pequeña introducción nos mete en situación ante lo que nos vamos a encontrar en las dos iglesias parroquiales del pueblo de Ogijares.

 

UN PUEBLO PEQUEÑO CON DOS IGLESIAS: EXPLICACIÓN A ESTE HECHO

Los Ogíjares, a pesar de ser un pueblo relativamente pequeño o haberlo sido hasta que la expansión de la zona metropolitana lo haya hecho crecer de forma considerable, presenta la particularidad de contar con dos iglesias. Este hecho se debe a que en el pasado medieval y hasta tiempo relativamente reciente estaba claramente dividida en dos alquerías o barrios o como en la propia localidad es denominada por los propios lugareños, en dos lugares: el lugar Alto y el lugar Bajo. Incluso en tiempos pasados se mantuvo una cierta rivalidad como también es normal entre barrios colindantes. No se tiene constancia de cuándo se produjo esta duplicidad, puesto que en la fundación general de las parroquias granadinas, de 1501, en los Ogíjares se creo una sola bajo la advocación de Nuestra Señora de la Encamación, según explican Espinar Moreno y Martínez Ruiz. La posterior ampliación a las dos iglesias actuales se debió seguramente a la particularidad específica de este pueblo de estar dividido en los dos barrios, relativamente distantes entre sí pero suficiente como para motivar esta nueva construcción.

 

IGLESIA PLAZA BAJA: IGLESIA DE SANTA ANA

 

HISTORIA CONSTRUCTIVA:

 

Los orígenes de esta iglesia ya se ha comentado que no se sabe ciertamente cuando se produjeron, pero debió ser relativamente pronto, porque cuando el repartimiento de 1547 se mencionan las propiedades de los dos templos en incluso en el Libro de Habices de 1505 ya aparecen las dos iglesias. En el primer repartimiento de 1505 aparecen mencionadas una gima (mezquita) y numerosas rabilas por lo que es fácil pensar que esta iglesia se fundara inicialmente sobre una de estas gimas o rabilas. Durante algún tiempo la mezquita se debió utilizar como iglesia, pero debió quedarse pequeña o arrumarse pronto, por lo que se procedió a renovarla, según procedimiento que fue habitual en el pasado. Primero se construyó un pequeño cuerpo de iglesia, de cuya construcción se conocen algunos datos documentales como el que en 1523 el maestro mayor del arzobispado Rodrigo Hernández tasaba los trabajos realizados por el albañil Alonso Lanjaroní que según se decía era un "portal-iglesia". El apellido Lanjaroní pudiera indicar su origen morisco. Poco más tarde en 1526 se pagaba a Pablo Hernández por su trabajo en la misma iglesia, mientras que el carpintero Castillo hacía la obra de madera. Años después, en 1539, se debió ampliar este primer templo con la construcción de una capilla mayor y se realizan otras obras de reparación y adaptación al nuevo templo.

Esta primera iglesia no debía ser ni muy sólida ni muy amplia, por lo que al poco tiempo se procedió a una nueva construcción, levantándose la actual iglesia entre 1560-65. Este dato se comprueba por unos pagos que recibía en 1561-62 Alonso de Villanueva "albañil que hacia la iglesia de Ugijar la baja que ahora se edifica de nuevo". Su construcción duraría hasta 1565 en que Gabriel Gozón realiza las barandas del altar y demás obras de herrajes. El capítulo de la carpintería (puertas, ventanas, alacenas, etc.) y armaduras fueron ejecutadas por el carpintero Diego de Morales y las portadas y capitel del arco toral, obras hechas en piedra, fueron realizadas por el cantero Andrés de Madrid; por su parte las tejas vidriadas, los azulejos y aliceres para los caballetes del tejado y adornos de la iglesia los hizo en su taller de cerámica Antonio Tenorio. Así pues, el primer templo debió arrumarse prontamente, posiblemente por su mala calidad, volviendo a rehacerse el actual en estos años. La fábrica de este edificio y los materiales empleados han motivado que se hayan realizado numerosas reparaciones a lo largo del tiempo. De estas intervenciones no ha quedado constancia de la mayoría, pero se da el caso de una particularmente de la que ha quedado testimonio expreso en la propia iglesia. Se trata de la obra de reparación que está documentada en 1614, en que Vico acude a ver el reparo que necesitaba el tejado y torre como consecuencia de un terremoto. No se sabe la obra concreta realizada pero de ella se conservan en el muro lateral de la torre unos pequeños azulejos con las cifras 1,6, (en blanco) y 4. Si nos fijamos en la ilustración se puede ver que queda como un espacio en blanco que corresponde al 1 que faltaría para formar la fecha de 1614.

La iglesia de Santa Ana no tiene una gran monumentalidad ni grandes sofisticaciones arquitectónicas ya que estas iglesias parroquiales se construían proporcionalmente adecuadas a los habitantes de la población y su capacidad económica. Su construcción se hacia con las aportaciones económicas de sus feligreses, de ahí su sencillez, pero a pesar de ello tiene un claro carácter de heredad sentimental para sus habitantes. Para muchos de los feligreses tiene un mayor interés las devociones e imágenes que se veneran en el interior que el propio edificio, del cual admiran como elemento más rico, si acaso, las armaduras.

En su exterior domina la austeridad, la limpieza de sus muros totalmente enlucidos y blanqueados, en los que sobresalen por su corporeidad las portadas de piedra, una a los pies y otra lateral, que estuvo durante años cegada. La presencia de las dos portadas tenían un fin diferenciador para acceder a su interior, ya que por la de los pies entraban los hombres y por la lateral las mujeres, según costumbre antigua por estar separados ambos sexos en la liturgia. En su interior la iglesia es sencilla aunque bien proporcionada. Consta de nave rectangular sin capillas, coro a los pies sobre el cancel y toda ella está blanqueada y sus muros lisos, salvo el adorno de algunas pinturas, imágenes y altares, y esta blancura general contrasta con la oscuridad de las armaduras que separadas por el arco triunfal o toral cubren su nave y la capilla mayor o presbiterio. En el espacio longitudinal podemos encontrar varios retablos laterales, barrocos, de diferente calidad aunque muy inferiores al que preside este edificio. Entre los del lateral derecho cabe destacar el que está ocupado por la imagen del Señor de la Expiración. Se trata de una talla del s. XVI y es la imagen más venerada del pueblo y es sacada en procesión.

La iglesia de Santa Ana también alberga la imagen del santo patrón San Sebastián, que se encuentra en otro de los retablos del lateral derecho de la nave.

Sin embargo, el retablo de mayor calidad artística es el que preside la iglesia, erigido en honor a Santa Ana. Éste está realizado sobre madera de pino de Flandes, profusamente decorado, dorado y policromado. Esta dividido en dos pisos y tres calles, elevado sobre un estrecho banco y coronado por ático. Sus columnas, jónicas abajo y corintias encima, son estriadas en dos tercios, perdiéndose la profusa decoración anterior. Afortunadamente se conocen documentalmente los ejecutores del mismo, siendo diseñado por Juan de Maeda, ensamblado por Tomás Morales, la escultura fue hecha por Diego Pesquera, y la pintura Miguel Leonardo, la parte izquierda del mismo, y Juan de Palenque la derecha.

Son de destacar como reseña en este trabajo sobre todo los dos tableros que representan el Abrazo ante la Puerta Dorada y la Sagrada Familia con San Joaquín y Santa Ana titular de la iglesia, todas ellas estudiadas por Gómez-Moreno Martínez. Desgraciadamente el segundo grupo se encuentra en el Museo Metropolitano de Nueva York, pero al menos no se ha perdido todo como en otras ocasiones. En palabras de Gómez-Moreno Martínez "la armonía del conjunto es admirable, su simetría perfecta, y el plegar de las ropas acentúa la estructura de los cuerpos con habilidad suma".

 

EXTERIOR

 

En su apreciación exterior se percibe que esta iglesia es de menor tamaño que la del lugar Alto, aunque conserva mejor la estructura original del siglo XVI, al no tener tantos añadidos. También ha tenido la suerte de que a pesar de las necesarias reparaciones sufridas en sus cubiertas, se han conservado los cornisamientos originales de los mensulones característicos del siglo XVI.

Es una iglesia de una nave sencilla de planta rectangular con dos portadas (una a los pies y otra en el lateral), con una capilla mayor ligeramente rectangular, y adosado en el lado izquierdo de la capilla la torre de la iglesia. Detras de ella se encuentra la pequeña sacristía que en el fondo enrasa con el testero del presbiterio.

La torre es prismática, de cierta anchura en su planta y paredes lisas; con doble comisa de listel sencillo que separan los tres cuerpos de la torre (dos primeros cuerpos y el cuerpo de campanas). En esta torre sólo hay ventanas en la fachada sur, arrimadas al cuerpo de la iglesia; son tres ventanas más el campanario, consistentes en simples vanos rectangulares con jambas en derrame. Los vanos del campanario son dobles en el lado este y oeste y simples en los otros dos, presentando un simple arco sin resaltar ni diferenciar aunque es posible que originalmente tuviera las características albanegas de ladrillo y cerámica.

Los muros están en todos los casos enlucidos, ocultando la estructura original que seria de cajones de tapial y encintados y rafas de ladrillo. No se puede observar pero el reparto del ladrillo y cajones se articula colocando en las esquinas debajo de las comisas y sobre los cimientos lo que se llama el encintado y rafas de ladrillo dejando unos huecos amplios o "cajones" que son rellenados por el procedimiento del tapial.

En la fachada que da a la plaza hay dos ventanas, una de ellas cegada que es la mas antigua y mas estrecha, y otra mas ancha.

En la fachada de los pies tiene un óculo o ventanas redonda sobre la potada. En esta fachada encontramos una portada de piedra franca de Santa Pudia (es una piedra caliza procedente de las canteras de Escúzar que sirvió para hacer la mayoría de las portadas renacentistas de Granada y obras tan importantes como el palacio de Carlos V y la Catedral). Está enlucida con distintas capas (de color  amarillento) para proteger la piedra pero deteriorado en el arranque de las pilastras. Esta formada esta portada por un enmarque de carácter toscano, con las pilastras cajeadas y un capitel sencillo, el arco inscrito interiormente sobre jambas también de pilastras cajeadas sencillas. El arco de medio punto tiene un moldurado de tres bandas y la armilla que bordea el alzado del arco y una clave con una ménsula de acanto (característica del renacimiento). El entablamento es jónico, con un arquitrabe de dos bandas y una pequeña comisa; encima el friso que es liso y por ultimo la comisa marcada por los dentículos y el volado de la comisa en su parte superior.

En la parte baja de la portada, en el lado derecho hay algunas descamaciones de la cara superficial de la piedra y se observa perfectamente las concreciones calcáreas, los trozos de conchitas con que se formó esta piedra. Dos de las piedras que forman la comisa están muy desgastadas por la erosión y el goteo de los tejados y se encuentran bastante perdidas.

El estado de conservación de la puerta de madera no es muy idóneo, está muy dañada por el sol y la humedad, que se ve en las hendiduras o grietas que van de arriba a bajo de la puerta. Las alguazas o bisagras de hierro son de chapa sencilla y los clavos son planos (son de cabeza cuadrada pero colocados en forma de rombo; se conservan todos).

La portada del lateral es la más monumental al dar a la plaza; es de estructura similar a la anterior, de piedra franca también, es de arco de medio punto central sobre unas pilastras cajeadas, el adorno de la rosca del arco es también de tres bandas y presenta la armilla que marca la línea del trasdós. El capitel es sencillo y muestra una pequeña moldurita de ovas y dardos. La clave del arco también muestra su ménsula de acanto, y el despiece es regular, formado por cinco grandes piedras o dovelas. Los sillares de las pilastras son de cuarenta centímetros de alto de hiladas bastante regulares.

El entablamento presenta su arquitrabe de cinco piezas, el friso formado por seis piezas, liso, pero presenta restos de pintura en almagra; encima aparece la comisa que lleva en el arranque de la misma una moldura de ovas y dardos, y encima los dentículos característicos del jónico, mas el vuelo de la comisa (que se ve que en algunos puntos ha sido rehecha). En esta portada, sobre la comisa encontramos una cartela ribeteada con enrollamientos de cueros recortados con una inscripción esculpida en la que se puede leer, aunque de forma algo borrosa: HEC EST DOMUS DOMINI ET PORTA CELI. Hacia el exterior estas dos portada forman su elemento más monumental y, aunque sencillas, destacan por su clasicismo y proporción, siguiendo los modelos utilizados por Siloé en las ventanas de la Catedral. La ménsula es la típica suya pero en este caso procede de su discípulo Juan Maeda con la cartela como elemento de modernidad. No en balde Andrés de Madrid, autor de ambas portadas, se forma con el maestro húrgales en la Catedral granadina y trabaja en la iglesia de Montefrío, trazada por el mismo Siloé

El enlucido del hastial de los pies demuestra repellados en distintos momentos y se ve en algunos puntos las hendiduras de la huella de algunos ladrillos, lo que nos demuestra que el grosor de enlucido es inferior al de la iglesia del lugar Alto, como después veremos.

 

El alero del tejado está formado por los característicos mensulones de ladrillos unidos,

recortados y enlucidos, salvo los de las esquinas que son de piedra. Este tipo de comisa se impuso en las iglesias granadinas en los años centrales del siglo XVI, pero proceden de modelos sevillanos y otros lugares de la Andalucía Occidental.

En esta iglesia también encontramos un reloj de sol con una inscripción que lo fecha en 1803 (AÑO DE 1803). Está como colgado por grapas de hierro sobre un podio o mojón de obra enclavado en la esquina izquierda de los pies y pude comprobar como su vástago y orientación es la correcta porque la hora marcada era justo dos horas menos del momento de mi consulta. Fueron estos relojes elemento común en las iglesias antiguas, cuando no había dinero para costear relojes mecánicos. De hecho existe otro igual en la iglesia del lugar Alto como veremos después.

Las cubiertas están realizadas de teja árabe sencilla con caballetes también de cerámica vidriada de colores verde botella y blanco. El tejado presenta a los pies lo que se llama en los documentos el mojinete, es decir, un pequeño frontón o triángulo de retranqueo que aparece al estar el faldón de los pies ligeramente más bajo que el caballete y los dos faldones laterales de la iglesia. Este término, según el DRAE significa caballete o tejadillo de un muro, pero en el sur de América (Argentina, Paraguay y Uruguay) se conserva un significado parecido al mencionado aquí (aclaración facilitada por Gómez-Moreno Calera).

El presbiterio sobresale en altura al cuerpo de la iglesia y presenta la misma solución de comisas que la nave y el entronque con la torre se hace con una pared sobre puesta. Las fachadas de la iglesia presentan gran cantidad de fisuras de pequeño espesor y desconchones a causa de las inclemencias del tiempo y el resquebrajamiento del enlucido.

Como curiosidad es de destacar los restos de unos azulejos en la torre de la iglesia, antes aludidos, que identifican seguramente la fecha de 1614 en Ambrosio de Vico viene a la iglesia a revisar las obras en la torre.

 

INTERIOR

 

La distribución interior es sencilla y está articulada por la disposición de una nave rectangular y cabecera o capilla mayor formada por una estancia ligeramente rectangular, estando separadas ambas estructuras por un arco toral de medio punto sobre pilastras. Destaca de este interior la presencia de dos buenas armaduras de madera que cierran sus espacios. La armadura de la nave es de par y nudillo en el entronque del arco toral y de limas mohamares en los pies. Tiene cuadrales simples en las esquinas de los pies. Tiene seis pares de tirantes sobre canes de acanto, los tirantes son apeinazados con dos estrellas y el resto sencillo; todos los papos o caras inferiores de los tirantes así como el de los pares y nudillos están perfilados o agramilados. La tablazón de la armadura es sencilla en una forma que se denomina de jaldetas, en la que se ve claramente las maderas que van formando las calles, salvo en el entronque con el arco toral, el medio y el final del almizate que están apeinazados. El de la cabeza en el entronque del arco toral es solamente dos bandas estrelladas; el del medio los pies es de estrella y rombo y el apeinazado central es algo más decorativo, formado por estrellas muy alargadas y en el centro una pina de mocárabes.

El cancel que protege la entrada habitual que se produce por la puerta de los pies es de madera sin mayor ornamentación, con largueros de madera sencillos formando cuarterones y tablazón de relleno.

El coro que está a los pies es mas tardío, de madera todo él, formado por un techo de madera formando un alfarje sencillo, apoyado sobre dos pilares de madera un poco oblicuos en su colocación, con capiteles que se adornan con paños recortados, decoración típica del siglo XVIII y sobre ellos zapatas que descargan la jácena o viga principal y encima se dispone la barandilla que avanza sobre el cancel. En los extremos de la jácena del coro y apoyando sobre la pared encontramos unos canes sencillos y lisos (del XVIII o mas tardíos). La subida al coro se hace por una habitación adosada al lado derecho de los pies de la iglesia, articulando una escalera un tanto improvisada con unos

escalones muy altos.

Separando la nave del presbiterio o capilla mayor se encuentra el arco toral o triunfal. Este arco es de medio punto ligeramente abierto debido al movimiento sufrido por la iglesia. Está apoyado sobre machones impostados con un friso sencillo y una comisa con una media caña y el filete tradicional; los machones están ligeramente ochavados. Hacia el lado de la capilla mayor tiene este arco y las albanegas que lo completan unas pinturas y una cartela. Las pinturas consisten en unas nubes con cabezas de angelitos entre ellas, encerradas por molduras simuladas en color oro y encima se simula como un dintel también pintado. En el centro se dibuja una cartela o lápida en la que se lee la inscripción: SE RESATAURÓ Y PINTÓ ESTA IGLESIA SIENDO ARZOBISPO DE GRANADA EL EXMO. S. D. BIENVENIDO MONZÓN Y MARTÍN Y CURA PROPIO D. MIGUEL MARTÍN Y LINARES, AÑO 1882.

La armadura que cubre el presbiterio es ochavada de pechinas planas apomazadas de lazo con unas pequeñas pinas de mocárabes doradas y azules de dos niveles; el resto de la armadura está también apomazada formando azafates hexagonales y estrellas de ocho puntas con enlaces de punta y romo (de estrella y aspa). El arrocabe es liso con sus dos niveles moldurados y el abrúzate es también apeinazado con estrellas de ocho puntas y unas pinas de mocárabes de gran belleza y colorido (rojo, azul y dorado).

El estado de conservación de esta armadura, así como la de la nave es bastante bueno, teniendo en cuenta el paso de los años habido. No muestra excesivas huellas de humedades, ni mutilaciones de reparaciones antiguas.

El presbiterio se encuentra en alto, al que se accede por una elevada escalera, solución que es signo de antigüedad. En el lado izquierdo de la peana del altar se encuentra la puerta de comunicación con la sacristía. Dicha sacristía es una habitación pequeña, de planta rectangular y cubierta con un alfarje sencillo, con pares sin perfilar. De la sacristía se desciende a un rellano que está en el cuerpo inferior de la torre. Desde esta habitación se accede tanto al exterior de la iglesia como a la escalera de acceso a los cuerpos superiores de la torre.

Las escaleras de subida a la torre son en el primer cuerpo de doble tramo con rellano intermedio, que dan a una puerta que da acceso a las primitivas escaleras (de mamperlanes de madera y huella de baldosa de barro toda pintada de rojo). Estas escaleras van comunicando las diferentes habitaciones que forman la torre arrimadas a uno de los testeros en un solo tiro cada tramo. El primer piso tiene un alfarjillo de pares y tablazón sencilla en medio, e igual solución más o menos retocada presentan el resto de los techos. Cada tramo de escalera esta cubierto por una bóveda rampante de ladrillo que se encuentra, en los pisos superiores, en muy mal estado, dejando a la vista la formación de dicha bóveda mediante ladrillos que están saltados en muchas de sus juntas. El cuerpo de campanas está formado por la última habitación de remate, presentando dobles huecos a los lados este y oeste y hueco simple en los dos restantes. El suelo es de baldosas cuadradas de ladrillo de 25cm; la armadura de cubierta es de lima bordón tosca de pares y sin perfilar y con unos tirantes de madera de refuerzo añadidos en diferentes reparaciones.

 

El estado de conservación de la iglesia es bastante bueno, solo es de reseñar algunas manchas de humedad debido a la capilaridad del los ladrillos y pequeños desconchones de poca importancia. No se aprecian movimientos importantes de muros, ni desplomes de paredes. Las solerías son modernas, de baldosas cuadradas de mármol blanco de Máchale y gris de Sierra Elvira. Los principales deterioros se manifiestan en el exterior en el desgaste de la piedra de las portadas ya reseñado y las grietas o microfisuras del enlucido en algunos puntos.

 

 

IGLESIA PLAZA ALTA: IGLESIA

DE NUESTRA SEÑORA DE LA CABEZA

 

INTRODUCCIÓN:

La iglesia del lugar Alto fue la matriz parroquial de este pueblo aunque estuviera dividida en dos iglesias. De su construcción existen pocos datos aunque la presencia de ciertos elementos permiten aventurar una clara antigüedad. Ya se ha indicado que estos elementos son los canes de la armadura de la nave, con adornos de tracería gótica que fueron empleados en los primeros decenios del siglo XVI.

Por otra parte, la presencia del escudo del arzobispo Antón de Rojas, en el lateral de la nave, y el de los Reyes Católicos sobre el arco toral nos indica una fecha de primera construcción muy temprana en tomo a 1508-1516. Es posible que la primera iglesia careciera de capilla mayor y estuviera constituida por esta única nave. Algunas reformas de la armadura en su entronque con el arco toral parecen confirmarlo, así como el hecho de que este arco toral sea de medio punto y no de arco apuntado como seria normal en fecha tan antigua. Se sabe por noticias documentales procedentes del Archivo Arzobispal que a mediados del siglo XVI, sobre 1551-53 se añadió la capilla mayor, con lo que pasó a tener la configuración actual que en cierta medida presenta un gran parecido con la del lugar Bajo. La torre, aunque muestra importantes intervenciones, parece ser la original y es, asimismo, muy parecida a la del lugar Bajo aunque aún más austera. Junto a ella y arrimada al costado derecho de la nave se aprecia una habitación que está partida en dos, según se aprecia en la pared exterior, de lo cual se deduce que la parte más antigua y que debió ser la antigua sacristía queda arrimada a la torre y más tarde, en fecha indeterminada pero posiblemente en el siglo XIX o principios del XX se debió ampliar para salón parroquial. También se observan ampliaciones y reparaciones en el costado izquierdo, que da a un callejón más estrecho, en el que se precia un contrafuerte que refuerza la capilla mayor, un anejo como capilla secundaria añadido y modernamente una cochera.

Eran normales, como en tantos otros templos rurales, estas continua ampliaciones o reformas de las iglesias intentando adaptarlas a las necesidades litúrgicas y costumbres o devociones de cada localidad. Este sería también el caso del camarín en que se guarda la Virgen actual patrona del pueblo desde el siglo XVIII, que es la imagen de Nuestra Señora de la Cabeza. Todos estos añadidos y las importantes reformas de las cubiertas han motivado que las comisas se hayan cambiado de forma manifiesta si las comparamos con las de la iglesia del lugar Bajo o las de otras muchas iglesias mudéjares de la provincia.

Por ser esta iglesia la principal parroquial conserva numerosas obras de arte en forma de imágenes, pinturas, retablos y altares e incluso algunas lápidas que testimonian antiguos enterramientos. De estas obras la principal es el retablo mayor, realizado a principios del siglo XVIII, que acoge la ventana por la que se observa el camarín de la Virgen de la Cabeza. Otros retablos del siglo XVIII adornan las paredes y hacia los pies se ve otro pequeño retablo antiguo, que Gómez- Moreno Calera identificó con una de las pocas obras documentadas de Juan de Orea, hecha en 1580.

La sencillez de este interior se vio contrapesado con la decoración pictórica realizada a finales del siglo XIX, adornando con falsas arquitecturas todas la capilla mayor y las pilastras que descargan el arco toral.

La Capilla Mayor, en su disposición con dos ámbitos separados a partir del arco toral, con un primer escalón que eleva una primera peana y luego la escalinata de acceso al altar mayor, recordaba los coros de las Colegiatas y Catedrales donde se oficiaban las horas o rezo del breviario. También se destinaba para los enterramientos de la clase noble o grandes señores de aquel tiempo.

Aun hoy se conserva la lapida en piedra de sierra de Elvira que cubría la sepultura del primer beneficiado de esta iglesia, D. Luis de Biedma, con escudo de armas y fecha del año 1550, que en un principio estuvo colocada en el centro de dicha Capilla.

 

EXTERIOR

 

La visión exterior de esta iglesia resulta diáfana y abierta porque se ubica en una amplia plaza y al estar rodeada de calles permite su visión completa y se encuentra aislada del resto de construcciones. Está formada por una nave rectangular con una cubierta a tres aguas, una capilla mayor independiente que se ve marcada por el nivel de la cubierta, una torre que está adosada a la derecha de la capilla (torre de cuerpo liso, prismático, con una pequeña moldura que va formando como una comisita, y el cuerpo de campanas), una nave o habitación arrimada en el lado de la epístola (lado derecho del templo) y otra habitación a modo de capilla junto a los pies del lado del evangelio. Detrás

de la cabecera se adosa el cuerpo del camarín. De esta forma se manifiesta un exterior de volúmenes que se corresponden a su diferenciación espacial.

Los muros son lisos, no manifiestan al exterior ningún elemento de contrafuerte o elemento de refuerzo en el lado derecho del templo. Solo se ve un poco antes del adosamiento de la nave lateral una ventana con un derrame muy pronunciado posiblemente abierta en una etapa posterior. Bajo esta ventana vemos un resalte en el paramento debido a la presencia de un arco de medio punto cegado correspondiente a una puerta que se cegó en algún momento y que queda visible perfectamente por el interior.

La cubierta de la nave es de teja árabe y caballetes o cumbreras de teja vidriada y a los pies presenta el mojinete descrito en la iglesia del lugar Bajo. A los pies se ve la actual portada con un cuerpo ligeramente saliente, como un remarco rectangular y una comisa muy tosca. Esta portada tiene un arco carpanel, forma que posiblemente se deba a la reforma de un arco de medio punto anterior para permitir la salida y entrada de los pasos

procesionales. La puerta de madera, adornada con clavos antiguos aunque sencillos y alguazas de hierro consistentes en simples pletinas con perfil recortado, se estaba reparando en los días en que acudí a tomar notas para este trabajo. El nivel del suelo de acceso a la portada esta elevado con el consiguiente escalón de acceso al interior. De hecho la altura de las paredes del interior de la iglesia me hace sospechar y así me lo comentó el cura coadjutor que originalmente la iglesia estaba su suelo a un nivel más bajo y con la subida paulatina de las placetas circundantes obligó a subir el pavimento de la iglesia. En esta fachada encontramos una ventana rectangular y amplia, con un derrame menos pronunciado que la del costado derecho, posiblemente también ampliada en una época posterior.

La capilla mayor se ve elevada sobre la nave central, mostrando su tejado a cuatro aguas la planta cuadrada y cuerpo prismático rectangular que forma dicha capilla. La cubierta es de teja árabe, con los caballetes de teja vidriada en colores azul verdoso con blanco (este material de cubrición y de detalle de los caballetes es el mismo que el empleado en la nave central y en la torre, así como el pasadizo que sale de la torre y discurre sobre la cubierta de la capilla mayor).

La torre campanario es una torre prismática, sencilla y de paredes lisas, con ventanas que dan a la fachada sur de la torre y que van alumbrando los distintos niveles o plantas de subida. El campanario es un cuerpo sencillo, liso, con un vano a cada lado que han sido reformados para dar cabida a las campanas. La armadura de cubierta es de madera.

Las comisas de toda la iglesia son de distintas formas, lo que nos lleva a pensar que fueron hechas en distintas épocas. La que se ve más antigua es la de la capilla mayor, formada por unos canes volados, hechos con ladrillos doblados y retallados, son tres ladrillos que están adosados uno a otro formando una corona o modillón que sirve de adorno. Los de las esquinas solían ser de piedra para resistir mejor, y los demás de ladrillo unidos con mortero. Este de la capilla mayor es rehecho en el siglo XVII o después porque conserva el estilo pero no respeta la forma original de los del siglo XVI.

Las demás comisas son de distintas épocas son de los siglos XVIII-XIX o incluso posteriores, formadas por ladrillos de plano en hiladas cada vez más salientes sin intentar ningún elemento de adorno. Se da incluso la circunstancia de que la comisa del lado derecho, el que da a la plaza principal, presenta las molduras lisas formadas por los ladrillos retranqueados, y sin embargo en el lado izquierdo, dando al callejón, esta comisa tiene unos ladrillos dobles pareados formando unos tacos a modo de modillones lisos, al modo que lo hacen algunas iglesias del siglo XVII. Es curioso el alero de canecillos de madera de la nave-pasillo de la torre de forma más tosca y elemental.

Es de interés el reloj de sol en la cubierta, en el encuentro de la fachada sur con la oeste. Este mira al sur y pone "año de 1805"; es igual y colocado el mismo año del descrito en la iglesia del lugar Bajo pero al estar mutilado y sustituido su vastago no funciona correctamente.

En el lateral izquierdo o lado del evangelio de la iglesia podemos ver una pequeña capilla dedicada a la virgen, con una habitación superior en parte de dicha capilla para funciones parroquiales. En el muro que cierra este lado encontramos una ventana cerrada con arco semicircular también abocinada. En el muro encontramos restos de otros arcos como de haber sido preparadas como arquerías de descarga y posteriormente fueron cegadas. La comisa de este cuerpo ya se ha señalado que puede ser del siglo XVII, de moldura ligeramente saliente, una moldura ya más gruesa reforzada con unos dados hechos de ladrillos pareados y luego sigue el remate.

En el encuentro de la nave de la iglesia con la capilla mayor encontramos un estribo o contrafuerte debido a problemas de estabilidad en algún momento de su historia.

La capilla mayor es también un cuerpo prismático y liso, con una ventana muy alta, abocinada y rectangular; con su alero de canecillos de ladrillo (de mayor vuelo por arriba y se va remetiendo escalonadamente).

Detrás de la capilla mayor esta el cuerpo del camarín dedicado a la Virgen de la Cabeza, de planta rectangular, sin ningún tipo de tratamiento murario que lo adorne, con un alero que sigue un poco la estética del barroco de ladrillos juntos formando una especie de mútulos de comisa dórica y encima una doble moldura retranqueada.

Los muros de la iglesia actualmente están todos ellos enlucidos con una capa muy gruesa de mortero. Afortunadamente para la comprobación de la estructura interior de los muros (aunque sea un elemento a reparar), en un punto del muro del exterior de la iglesia, junto a la portada cegada lateral, encontramos un gran desconchón, con lo que podemos ver que es un muro hecho con ladrillo, con unos tendeles de huella amplia parcialmente coloreados de almagra, y mortero de baja calidad al tener mucha tierra, gravilla y con restos de cal; sobre este mortero encontramos un segundo mortero mas fino, también de cal, de principios del siglo XX posiblemente antes de que se usaran los hormigones de cemento Pórtland, también se ven unos repellos de cemento Pórtland. Por lo que en una pequeña cata podemos ver distintos niveles de intervención y formas de realización de los muros. En el interior de la torre se manifiesta más claramente que las paredes están hechas al modo tradicional den el siglo XVI, formando cintas y rafas (bandas horizontales y pilarotes verticales) y cajones de tapial, y posteriormente fueron enlucidos.

Asi como las paredes de la iglesia están pintadas de blanco, las comisas están pintadas de un color rojo oscuro.

En la visión desde detrás de la cabecera, es de destacar en el encuentro de la torre y la capilla mayor la presencia de una gran fisura que baja en diagonal, lo que deja patente el movimiento o asiento al que ha sido sometida la iglesia.

El mismo movimiento y problemas de estabilidad manifiesta la presencia en la torre de unas pletinas o cabezas de tirantes de acero, incorporadas en fecha indeterminada, posiblemente para evitar que se abriera la torre, se ve la cabeza de los tomillos y las chapas que sirven para atirantarlos; por dentro se ven por fuera del muro dichos tirantes.

 

INTERIOR

 

Como ya se ha indicado en la descripción exterior, el interior de esta iglesia está dividido en dos cuerpos o espacios, consistentes en una nave de paredes lisas y una capilla mayor separada por arco de medio punto. El elemento más notable de este interior son las armaduras de madera que cubre sus dos ámbitos principales.

La armadura de la nave es de par y nudillo en el entronque con el arco toral, y de limas mohamares a los pies (de estructura similar a la de la iglesia del lugar Bajo), pero tanto los alfardones como el alnuzate es liso (tiene los pares, la tablazón y unos pequeños largueros en perpendicular). El único adorno es el apomazado en el extremo de los pies que es sencillo, de maderos perpendiculares sin adorno alguno; el que los papos o caras inferiores de los pares en este punto estén lisos indican que toda esta zona se rehizo en época tardía. Tiene la armadura cinco tirantes dobles, más el sencillo que está embutido o encastrado en el arco toral. Los canes son de tracería de tradición gótica (manifestando la antigüedad de esta armadura). Tiene como adorno original e interesante el que los tirantes y el perfilado de los pares tiene una imitación de taracea (con un fondo rojizo formando un margen y luego una trama de blanco y negro sesgado); en algunos puntos falta este adorno manifestando reparaciones posteriores. En los pies de la armadura tiene cuadrales simples para refuerzo de los ángulos de las paredes, también sobre canes de tracería.

Es de destacar que el segundo tirante conforme arrancamos de la capilla mayor está saltado en los extremos, al ser doble está saltado uno de cada lado, lo que demuestra el movimiento que se ha producido en los muros de la iglesia, abriéndose hacia el exterior.

A los pies de la nave hay un coro de madera parecido al de la iglesia del lugar Bajo, aunque los pilares de madera que los soportan son mas sencillos de encapitelado liso. Está cubierto por un alfarjillo y la baranda es de barrotes torneados simples.

En el lateral derecho de la iglesia se percibe la portada lateral que se ve cegada por fuera, se ve el umbral con un arco escarzano que cobijaría al arco de medio punto que va formando la puerta lateral.

 

El arco toral es un arco de medio punto que descansa sobre unos machones que tiene unos adornos que se han hecho posiblemente en la restauración de finales del siglo XIX, con una media columna toscana y una imposta muy volada que tiene unos canes de cartón abierto de tipo geométrico y enrollamientos. Este arco toral presenta una ligera fisura en la clave con lo cual se refuerza la idea ya comentada del desplome de los muros hacia el exterior y la necesidad del contrafuerte comentado que se añadió en el costado izquierdo.

La capilla mayor es cuadrada, con una armadura parecida a la del lugar bajo, también octogonal con las pechinas planas, con un apeinazado de lazo muy bonito; en las cuatro pechinas aparecen pinas de mocárabes doradas. La armadura central de la capilla tiene un arrocabe liso y los paños son apomazados en los pies, en el centro y en la parte superior mediante estrellas y cruces. En el centro del almizate octogonal aparece una gran pina de mocárabes que tiene restaurado el dorado.

Se ven algunas huellas de humedad en las armaduras tanto de la nave central como en la capilla mayor.

Al presbiterio se accede mediante cinco escalones y se protege con una baranda del siglo XVIII. Antiguamente estuvieron las paredes adornadas con azulejos.

Toda la capilla se adorna con pinturas imitando falsas arquitecturas. La del fondo simulando una gran concha con perfiles ondulados y en las esquinas ángeles con inscripciones. Los laterales del presbiterio imitan tejidos con unos medallones centrales en que aparecen arcángeles. Es de destacar el trampantojo que adorna el altar mayor como único en su estilo; detrás del retablo se ve la fecha de su realización: año de 1883.

Tras el presbiterio se abre un camarín al cual se pasa a través de una habitación previa a modo de segunda sacristía (que es una habitación sencilla y reformada con un alfarje irregular de paredes lisas sin ningún perfilado). El camarín es una simple habitación rectangular, con techo raso y paredes con restos de unas pinturas muy burdas, que sirve como trastero, teniendo en el centro el pequeño tabernáculo de madera que guarda a la Virgen.

Las escaleras de acceso al campanario son parecidas a las descritas en el lugar Bajo. En ellas se pueden ver los tirantes de refuerzo de la torre anteriormente descritos y que realmente son necesarios dado el estado en el que se encuentra la torre. Las bóvedas de las escaleras son también rampantes y muy primarias. Los techos son alfarjes toscos de madera sin decoración. En las paredes, al estar simplemente blanqueadas, se aprecia claramente la construcción de ladrillo y cajones de tapial. El cuerpo de campanas tiene cuatro vanos simples a cada lado y la cubierta es una armadura de tipo lima bordón pero sin almizate.

La torre tiene seis plantas arrancando al nivel del presbiterio.

La solería de la iglesia es de baldosa negra y blanca. La solería de la sacristía conserva las baldosas hidráulicas.

En distintos puntos de la iglesia podemos ver algunas grietas que bajan del techo de gran dimensión, lo que refleja los movimientos de los muros de la iglesia. Una muy clara es la que baja por el ángulo derecho del altar mayor que queda algo disimulada por la pintura.

 

 

Bibliografía utilizada:

 

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SÁNCHEZ CUADROS, E. Ma; GARCÍA PLATA, I.; ESPÍN BALBINO, J. Ogijares. Aproximación a la historia de un pueblo. Ogijares: Ayuntamiento, 1995.

 

Otros datos, noticias y reflexiones indicadas por José Manuel Gómez-Moreno Calera.